Ella.

Su cabello era negro, largo y algo despeinado, pero lo que mas me gustaba de ella eran sus enormes ojos azules, le gustaba caminar por el jardín de un lado a otro, murmuraba cosas que solo ella entendía y en ocasiones volteaba hacia donde yo estaba, como si estuviera conciente de mi mirada acosadora.

 Me gustaba sentarme en aquella banca y desde ahí apuntar todo lo que observaba, no era el lugar más cómodo para escribir, pero todo fuera por seguir viéndola caminar sobre aquel pasto que tocaba con sus pies descalzos.

 Odiaba estar tan cerca de ella y no poder decirle lo que sentía, ¿Que pasaría si alguien se enterara de este amor que le profesaba en silencio? Así que lo mejor era mantener mi distancia, otra cosa que odiaba era el momento de mi partida, me angustiaba cada minuto que no la veía, aunque yo sabía que ella se quedaba “en las mejores manos” pero al final me iba a la  cama solo pensando en ella.

 Cuando tenia que regresar a aquel jardín todo volvía a cobrar sentido, ahí estaba ella con su vestido blanco que por ordenes de alguien mas siempre se ponía, me volteo a ver y su mirada lucia como siempre, perdida, me miraba estoy seguro, pero siempre parecía como si su espíritu estuviera en otra parte.

 Así pase muchos instantes de mi vida observándola, hasta que en un momento llegue a cuestionarme si lo que estaba haciendo estaba bien, si realmente estaba respetando toda esa ética profesional, que según yo respetaría, acaso me estaba perdiendo en aquel lugar al que desde hace tiempo llamaba mi trabajo, no aguantaba todos esos sentimientos.

 Un día se lo conté a uno de mis amigos y su única respuesta fue “estas loco” y a estas alturas del partido ya me lo comenzaba a creer, a veces me gustaría estar en la misma condición que ella y solo preocuparme por caminar y murmurarle al viento, tal vez así este amor que le tenia no seria tan imposible, viviríamos en un mundo que nosotros mismos crearíamos, los demás nos observarían y no nos importaría, que bien seria tener un poco menos de conciencia, pero las cosas no son así y en lugar de ser el amor de su vida a mi solo me toco ser su Psicólogo.

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